INICIO COMO COMENZÓ HISTORIA de TOMMY QUIENES SOMOS CONTACTARNOS REACCIONES
         
 

 

 

 



Presentaciones,

Lecturas, y Música

Nuevas Presentaciones

Archivos

*

Recién Actualizados

 

Español

 

Ingles

 

 

Apuntes del Fin

Día de las Madres

La Pascua

Devoción

Navideñas

Rincón del Lector

Música con Mensaje

Nuestras Misiones


GRATIS PowerPoint Viewer

 


   

 

« VIENE PRONTO!

 

Una Tarjeta Cajera debajo de Tu Piel

   
     

LA MARCA ESTÁ CADA VEZ MÁS CERCA
«Hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca» (Apocalipsis 13:16,17).


Revelación sobre los «ángeles digitales»
David Kupelian, WorldNetDaily

"Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis". (Apocalipsis 13:16—18.)

Siempre me ha intrigado este pasaje del Apocalipsis. ¿Cómo se va a conseguir que la gente acepte semejante marca de la bestia o que se le implante un siniestro chip en el cuerpo?

Si comenzara a suceder eso —pensé—, si el Anticristo y sus agentes trataran de imponer la aceptación masiva de su marca, todo el mundo se rebelaría. Todos dirían: "Oiga, mire, ¿no ha oído hablar de la Biblia ¿Del Apocalipsis? Déjeme tranquilo, que no me interesa la condenación eterna. Chao."

Pero las cosas han cambiado mucho. No me imaginaba que llegaría el día en que el cristianismo tradicional sería objeto de semejante acoso, sus principios fundamentales tan vilipendiados y los creyentes tan calumniados que, no solo podría darse la pesadillesca situación descrita en el último libro de la Biblia, sino que la humanidad la acogería con los brazos abiertos.

Tampoco me podía imaginar que la red de espionaje Echelon, hasta hace poco mantenida en el máximo secreto, sería capaz de monitorear toda comunicación electrónica y telefónica en cualquier lugar del planeta, o que dentro de poco será posible ubicar a cualquier persona gracias a su teléfono celular.

Y ahora, señores, entra en escena Ángel Digital, el flamante transmisor—receptor implantable del tamaño de una moneda de diez centavos. La compañía que lo produce —Applied Digital Solutions— tiene pensado utilizarlo en todo el mundo para localizar y vigilar seres humanos. El dispositivo emite una señal que puede ser seguida por los satélites del sistema GPS. Y se está comercializando como un medio de identificación personal a prueba de falsificaciones. Una vez implantado en el cuerpo es activado electromecánicamente mediante el movimiento de los músculos, y lo mismo lo puede hacer el portador que una estación al efecto.

"Hace unos años habría habido oposición, pero ya no —explicó a World Net Daily el Dr. Peter Zhou, director de la comisión investigadora de implantes y presidente de la subsidiaria de ADS DigitalAngel.net Inc.—. La gente ya se está acostumbrando a los implantes. Siglo nuevo, moda nueva".

Zhou comparó a Ángel Digital con un marcapasos. Al principio este se veía como algo raro, pero ya es cosa de todos los días. Y añadió que Ángel Digital será acogido de la misma manera.

"Dentro de cincuenta años será de lo más popular —dice—. Hace esa cantidad de años era inimaginable un teléfono móvil que permitiera al usuario andar por la calle mientras hacia o recibía una llamada. Ahora se ve por todas partes. Al igual que el teléfono celular, Ángel Digital será una forma de integrar a la persona al mundo electrónico. Será su ángel guardián. Le dará cosas buenas".

Y haciendo un comentario que pone la carne de gallina, predice: "Tendremos un híbrido producto de la combinación de inteligencia electrónica y nuestra propia alma".
No afirmo que Ángel Digital sea necesariamente la marca del Anticristo. Pero sostengo enfáticamente que, si lo es, el mundo está listo para recibirla.

¿Podría haberse previsto hace menos de una década que en el año 2000, un destacado candidato presidencial republicano tildara a dos de los más conocidos predicadores de EE.UU. —Pat Robertson y Jerry Falwell— de agentes de la intolerancia? ¿Habría sido creíble que Joe Lockhart, vocero de la Casa Blanca, equiparase el proselitismo cristiano entre gentes de otras religiones a "odios religiosos ancestrales"? ¿Quién iba a decir que nuevas investigaciones revelarían que, en el relato bíblico de David y Goliat, no fue la fe del primero en Dios lo que le dio el triunfo sobre el gigante filisteo? Según Vladimir Berginer, catedrático de neurología de la Universidad Ben Gurion de Israel, Goliat padecía un trastorno de la pituitaria conocido como acromegalia, el cual le produjo un tumor en el nervio óptico. Pobre Goliat; ahora resulta que estaba mal de la vista.

Si la teoría de la evolución, que nunca ha sido probada y se sustenta sobre numerosos fraudes, puede utilizarse de forma tan eficaz para desacreditar el primer libro de la Biblia, y si un profesor universitario puede afirmar sin la menor prueba que Goliat no veía bien, y los medios internacionales de prensa difunden sus palabras, será cosa de niños desacreditar el siniestro y alegórico libro que cierra la Biblia. Y mientras que hace una generación la cultura predominante en Estados Unidos era la cristiana, y el mundo homosexual una subcultura aberrante, ¿quién iba a decir que hoy en día los promotores de los derechos homosexuales serían aceptados en casi todos los ámbitos de la sociedad mientras el cristianismo es vilipendiado descaradamente y sin reparos?

Sin embargo, la culpa de ello no la tienen los homosexuales ni los enemigos del cristianismo.

En la actualidad hay muchos cristianos nominales que de palabra y en apariencia son creyentes, pero en el fondo no se distinguen de los paganos a quienes desean evangelizar. Muchos cristianos se han vuelto tan superficiales, mundanos, autocomplacientes y corruptos que hace tiempo que perdieron la inocencia y la luz que tuvieron de niños.

Aceptan la práctica del aborto, viéndolo como un procedimiento médico necesario, un derecho fundamental, un factor igualador entre los sexos y hasta una mejora de la calidad de vida. No se dan cuenta de que constituye un paralelo exacto de los ritos satánicos en que se sacrificaban niños inocentes sobre el altar del egoísmo y la lujuria. Han perdido el discernimiento espiritual, y no les queda otra cosa que la apariencia de ser religiosos.

Su credo, en vez de mejorar su vida, justifica su pecado. Creen que tienen una especie de inmunidad diplomática espiritual. A fin de cuentas están salvados, y por tanto pueden hacer impunemente lo que les venga en gana sin temor a autoridades espirituales.

Como están salvados, al infierno con todo y con todos los demás. Esperan el Arrebatamiento, y disfrutan de los castigos fragmentados de Dios sobre el mundo. Han perdido casi totalmente la capacidad de reconocer el mal como tal y hacerle frente; no con ira, sino con amor y fortaleza, como lo hacía Jesús. Sin verdadera virtud, no les queda sino hipocresía, la cual empapa la cristiandad actual de los EE.UU.

Lo cierto es que cuando llegue la terrible época predicha en el Apocalipsis, la mayoría de la gente probablemente ni siquiera percibirá esa manifestación del mal en grado extremo. Al fin y al cabo, ya tenemos mucha práctica.

[fin]

Temas relacionadas:

Una tarjeta de cajero electrónico

   debajo de la piel

La Marca se nos viene encima

¿El fin de la intimidad?

Debajo de la piel

Caiga quien caiga…

Códigos de barras para humanos

   

Additional Reading: For Activated magazine content, as well as many extras and never-published material, please check out the Reading Area of 'Activated Ministries'.


 

 

 

 

Copyright © 2006 - 2008 Tommy's Window. All Rights Reserved.